Román Rodríguez

 

El año 2012 cerró sus puertas con 426.324 desempleados más que en 2011 (de ellos, 19.346 en Canarias), según los registros de los servicios de empleo públicos. Aumento del paro al que ha contribuido eficazmente la muy agresiva, injusta y desequilibrada reforma laboral aprobada por el Gobierno del PP. La información, conocida esta semana, ofrece otro dato muy significativo: la Seguridad Social cuenta con 787.240 afiliados menos que en 2011. En nuestro caso, el de Canarias, son 20.057 afiliaciones menos que el año anterior.

 

El pasado año 2012 fue el más duro de la crisis, sin duda, porque junto a las elevadas cifras de paro se visualizó un crecimiento significativo de la pobreza, el aumento del drama de los desahucios y de las personas que se ven obligadas a recurrir a los comedores sociales, así como el cierre de empresas y la desaparición de miles de autónomos.



Sin olvidar el progresivo deterioro de un elemento esencial de equidad, los servicios públicos, descapitalizados y cada vez con menos profesionales. Lo que lleva a una disminución de su calidad (listas de espera, masificación en las aulas…) y a una deslegitimación completamente interesada y destinada a favorecer la privatización de los mismos.



Las políticas austericidas, centradas de manera obsesiva y exclusiva en el control de la deuda y del déficit, son las responsables de este creciente abismo social, así como del sufrimiento de la gente, cada día más empobrecida y con menos perspectivas de futuro.



Las credenciales que presenta el recién nacido 2013 no invitan precisamente al optimismo, aunque algunos responsables públicos insistan en ello, repitiendo los errores de los famosos brotes verdes o de las salidas del túnel que sólo ellos parecen empeñarse en ver.



Por un lado, porque se prolongará la situación de angustia y de empobrecimiento de millones de personas que llevan varios años sin encontrar empleo, en un proceso de deterioro social terrible; personas a las que las actuales políticas, sin inversión pública ni estímulo alguno a la economía, no darán respuesta alguna.



Pensiones

Por otro, porque se sumarán más efectivos al paro, procedentes en gran parte de las administraciones públicas. Y, asimismo, aumentará también el número de hombres y mujeres que, tras llevar largo tiempo en situación de desempleo, carecen de cualquier tipo de prestación; ya son 2 millones los que se encuentran en esta situación en España y más de 125.000 en el Archipiélago. El Estado español alcanzará los seis millones de desempleados. Canarias más de 400.000, con más de un tercio de la población en situación de pobreza. Una pobreza que sufre también la población infantil, como denuncia UNICEF.



Además, esas circunstancias de retroceso socioeconómico afectarán también a quienes tienen empleo o son pensionistas. Estos últimos ya han perdido poder adquisitivo con la no actualización de sus pensiones en función del IPC, un incumplimiento más del Ejecutivo de Rajoy. Pero el conjunto de la ciudadanía perderá poder adquisitivo por la congelación o reducción de los salarios y las distintas subidas en servicios básicos, de tasas e impuestos, que entran en vigor estos días.



Ocurre así con el recibo de la luz, que se incrementa entre un 3% y un 8%, debilitando aún más a los que menos tienen y peor lo pasan, pero fastidiando a amplias capas sociales. O con los incrementos que sufrirán los transportes en distintas ciudades, el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y otras tasas municipales; así como por la eliminación de la desgravación por la adquisición de la vivienda, aunque esta no tiene, de momento, carácter retroactivo.



Los datos de consumo de estas fiestas también reflejarán la profunda parálisis económica, perjudicando de manera notable a la restauración y al pequeño y mediano comercio, pero también a los grandes almacenes. Unos datos a la baja agudizados, en este caso, por el desacierto del Ejecutivo de Rajoy al suprimir la paga extra de los trabajadores públicos.



Previsiones

Mientras esto sucede, mientras la vida cotidiana resultará mucho más cara para todos, no hay buenas perspectivas respecto al crecimiento de la economía y a la generación de empleo en 2013. Más bien todo lo contrario. Todo apunta a que la economía española decrecerá en torno al 1,5% en 2013, lo que significa que se continuará con la actual dinámica de destrucción de empleo; y seguirá sin fluir el crédito a familias y empresas.

 

En el caso canario, distintas fuentes apuntan a una bajada del 1% en 2013. Hay que tener en cuenta que pese al buen comportamiento del sector turístico en los últimos años, con cifras record en afluencia de visitantes, caso de 2011, año en el que la economía canaria creció el PIB (1,7%), se siguió destruyendo puestos de trabajo, con 10.949 desempleados más y 10.542 afiliados menos a la Seguridad Social que en 2010.

 

Los datos de empleo del año que acaba de finalizar muestran la gran recesión económica que sufrió el Archipiélago a pesar del magnífico dato del sector turístico, medido no sólo por el número de visitantes sino, sobre todo, por el gasto efectuado por los turistas extranjeros. Entre enero y el pasado mes de noviembre, los visitantes extranjeros gastaron un 4,5% más que en el mismo periodo de 2011.

 

La señora Merkel, que sabe cómo están las cosas y manda en Europa, ha dicho que la crisis está lejos de ser superada y destaca que el 2013 será más difícil que el 2012; lo que hace menos entendible el optimismo del Gobierno canario. Las declaraciones de miembros del Ejecutivo señalando que las Islas saldrán de la crisis en este año 2013, antes que el resto del Estado, tienen una escasa base argumental y un elevado tono propagandístico. Se olvidan, además, de varias cosas importantes: ni el crecimiento económico genera automáticamente empleo, como vimos en 2011, ni la salida de la crisis será auténtica en nuestra tierra sin la recuperación del empleo y de las condiciones de vida; sin una mejor distribución de la riqueza y la construcción de una sociedad con superiores grados de equidad, con mayores niveles de Educación y con una economía sostenible y con futuro.

 

Caminar en esa imprescindible senda exige una profunda transformación en las vigentes políticas del Ejecutivo de CC y PSOE, así como un compromiso de amplios sectores económicos y sociales del Archipiélago que apuesten por políticas de estímulo y por cambios en la economía que mejoren, de verdad, la vida de la gente.

 

Román Rodríguez es diputado en el Parlamento canario y presidente de Nueva Canarias.