Román Rodríguez

 

Hablar del tomate es hacerlo, sin ningún género de dudas, sobre uno de los más tradicionales cultivos de exportación de Canarias, el más importante del período reciente junto al plátano. Con una historia de presencia destacada en nuestro sector primario de casi siglo y medio y una significativa relevancia económica y en la generación de empleo en varias de las islas, especialmente, en Gran Canaria y también en el sur de Tenerife y de Fuerteventura.

 

Hoy el tomate canario atraviesa una grave crisis que pone en peligro su existencia a corto y medio plazo. Colocando en situación de riesgo a los casi 12.000 empleos directos que genera, en su mayoría personas de mediana edad y mujeres además de varios miles de empleos indirectos.

 

El retroceso del tomate ha sido muy relevante en los últimos veinticinco años. Se ha perdido más de un tercio de la capacidad de producción del sector y dos terceras partes del empleo. Numerosos factores han incidido en ello, especialmente, la globalización de los mercados, la evolución al alza del tomate peninsular y la competencia de terceros países productores. A lo que se han añadido virulentas plagas que han devastado los cultivos.

 

Pero también las dificultades para modernizarse e incorporar nuevas tecnologías que facilitaron el incremento del rendimiento de las producciones, así como la falta de unidad y de lobbies que defendieran este cultivo aquí, en Madrid y en Bruselas. A las que ahora se suman las dificultades de acceso al crédito.

 

Actualmente, el tomate canario produce unas 90.000 toneladas al año. Compite con el peninsular, que multiplica por ocho su volumen de producción, con el procedente de Marruecos, que, de manera sistemática, se salta el cupo establecido para su entrada en la Unión Europea, sin que se tomen medidas para evitarlo ni se adopten ningún tipo de sanciones.

 

Fondos europeos

Además, los apoyos que recibe el sector son muy inferiores a los del plátano. Mientras que el tomate, con un nivel de empleo en el Archipiélago similar al que genera el plátano, en 2013 recibe, en el mejor de los casos, 20 millones de euros de fondos europeos, el plátano superará con seguridad los 160 millones, ocho veces más.

 

El retroceso de la producción de tomates contribuye al repliegue global de nuestra agricultura, que corre el riesgo de situarse en un corto espacio de tiempo por debajo del 1% en el conjunto de nuestro PIB. Cuando hace apenas algo más de medio siglo, hasta la irrupción del turismo, era un pilar fundamental de la economía canaria. Y con lo que ello supone de falta de diversificación, así como de soberanía alimentaria, además del impacto paisajístico y medioambiental.

 

Junto a los factores señalados, el tomate canario debe hacer frente a una nueva amenaza. Me refiero a la exigencia de reintegro total de la compensación al transporte correspondiente al año 2002, lo que obligaría a las actuales empresas a asumir también las cantidades correspondientes a entidades que ya no existen.

Además, la compensación al transporte -imprescindible para la competitividad del tomate canario frente a producciones como la peninsular- que en el año 2011 debió alcanzar un 65% de los costes totales del transporte, se quedó finalmente en el abono de solo un 27%.

 

Por la relevancia del sector para Canarias, por lo que ha supuesto y supone de generación de riqueza y empleo, desde Nueva Canarias estamos apoyando decididamente las iniciativas del sector y de sus organizaciones representativas para tratar de salvar el tomate de las Islas. En ese sentido, estamos presentando mociones en las distintas instituciones con propuestas consensuadas que posibiliten la superación de la actual y profunda crisis tomatera.

 

Cumplimiento cupos

En primer lugar, solicitamos al Gobierno español que actúe ante las autoridades comunitarias para exigir el cumplimiento de los cupos de importación en Europa de tomate marroquí que, como señalaba, son superados sistemáticamente (¡140% en el último año!), causando un grave perjuicio al tomate isleño. El Ejecutivo español debe solicitar que se impongan las sanciones que correspondan, así como que se establezcan las compensaciones al sector de las Islas por las repercusiones negativas del acuerdo Unión Europea-Reino de Marruecos.

 

Asimismo, consideramos que el Gobierno español debe llevar a cabo las modificaciones necesarias para que se cumpla el Real Decreto sobre compensación al transporte de mercancías con origen o destino en Canarias, que no puede ser inferior al 70% de los costes de traslado a la Península.

 

La tercera medida para salvar al sector tomatero incumbe al Gobierno del Estado y al Ejecutivo canario. En efecto, ambos deben cumplir con los compromisos financieros establecidos en el Posei (Programa Comunitario de Apoyo a las Producciones Agrarias de Canarias) complementario, en concreto lo referente a las ayudas por hectárea por la modernización de las producciones.

 

Solo en 2009 fue abonada en su integridad, pese a que el sector del tomate canario está aplicando el plan de reestructuración 2009-2013 en cumplimiento estricto del plan estratégico del tomate de exportación, que el Parlamento de Canarias aprobó por unanimidad en septiembre de 2008.

 

Por último, considero que es esencial que el Gobierno canario realice las modificaciones presupuestarias necesarias que permitan garantizar la cofinanciación de las acciones incluidas en el Programa de Desarrollo Rural 2007-2013, lo que permitiría alcanzar la máxima contribución del Feader y del Estado, permitiendo que se incremente la ficha financiera de las convocatorias anuales del Ejecutivo canario de ayudas a la modernización del sector del tomate.

 

No podemos permitirnos ni un retroceso más en el sector primario. No podemos permitirnos, tampoco, la destrucción de empresas y empleos que supondría continuar en la actual deriva del sector tomatero isleño. Las administraciones públicas –ayuntamientos, cabildos, Parlamento y, de manera especial, las que tienen el mayor nivel de responsabilidad: Gobierno de Canarias y Ejecutivo estatal- y los sectores económicos y sociales del Archipiélago deben aunar todos los esfuerzos a favor del tomate canario. Y plasmarlo en medidas y actuaciones tan concretas como urgentes.

 

Román Rodríguez es diputado en el Parlamento canario y presidente de Nueva Canarias.