Román Rodríguez

 

El presidente del Gobierno de Canarias ha planteado, una vez más, su intención de crear más de 80.000 empleos a través de un Plan. En esta ocasión, esa masiva generación de puestos de trabajo se produciría en el período 2013-2020, mediante un proyecto de renovación de la planta turística obsoleta que contaría con inversión procedente de fondos públicos de la Unión Europea y de capital privado. El problema es que ese proyecto se encuentra completamente en el aire y que parece más un acto propagandístico que otra cosa. El Plan no dispone de financiación. Y, en caso de cumplirse a rajatabla, no reduciría las actuales cifras de desempleo, condenándonos a mantenerlas en torno a los 400.000 parados.

 

Pero vayamos por partes. Las promesas de creación de puestos de trabajo no son nuevas en el Archipiélago; así como, desafortunadamente, los reiterados incumplimientos de las mismas. En la pasada legislatura las escuchamos con bastante frecuencia. En declaraciones del titular del Ejecutivo o de los máximos responsables de la Consejería de Empleo entre 2007 y 2011.

 

En septiembre de 2009, el entonces Gobierno CC-PP anunció que se iban a crear 10.000 puestos de trabajo con los fondos que se obtendrían gracias a la subida del impuesto sobre el tabaco rubio. Lamentablemente quedó en eso, en una declaración sin plasmación real alguna.

 

Unos meses después, en enero de 2010, la promesa del presidente Paulino Rivero se centró en crear 80.000 puestos de trabajo antes de las elecciones de mayo de 2011. De los que 60.000 vendrían a través de los tradicionales convenios con las corporaciones locales y 20.000 por subvenciones a los costes de la Seguridad Social de las empresas que quieren ampliar su plantilla; cuando la evidencia dice que, entonces y hoy, seguimos destruyendo empleo neto. Por cierto, el PP, tan crítico hoy con Rivero y sus promesas de creación de miles de empleos, formaba parte de ese Gobierno que realizaba auténticas subastas de puestos de trabajo.

 

Pero la cosa no quedó ahí. En marzo de 2010, el Gobierno de Canarias anunció la puesta en marcha del contrato alemán para contribuir al mantenimiento de otros tantos miles de empleos, una medida que apenas ha tenido aplicación. A ello se sumó, muy poco después, la bonificación del 100% de las tasas de la Seguridad Social a aquellas empresas que ampliaran sus plantillas. Por la situación que viven nuestras empresas esa decisión no ha servido prácticamente para nada. Y más cercana en el tiempo, en marzo de 2012, ya con un Ejecutivo CC-PSOE, los máximos responsables del Gobierno destacaron que los planes de renovación turística crearían decenas de miles de empleos.

 

Nueva estrategia

En esta ocasión, el Ejecutivo canario despliega su aparato mediático para trasladar a la sociedad de las Islas que pretende poner en marcha una estrategia de empleo para el periodo 2013-2020 que permitirá crear 80.000 empleos directos y otros 50.000 indirectos. De forma bastante confusa asegura que la financiación vendrá de los Fondos europeos para Canarias y de la inversión privada; y fundamentalmente, destinada a la renovación turística. El reciente viaje a Bruselas del presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, no ha servido para comprometer fondos adicionales para su plan de empleo, abriendo además incógnitas sobre la viabilidad del Régimen Económico y Fiscal (REF).

Al margen de la complejidad para conseguir los fondos adicionales en una Unión Europea que rebaja sustancialmente sus presupuestos respecto al período anterior y, asimismo, por las dificultades empresariales para acceder a créditos, esa pretendida generación de empleos, de llevarse a cabo, no daría ni para cubrir el incremento de la población activa que se produce cada año. Por tanto, serviría solo para mantener el paro en los mismos registros actuales y no para disminuirlos. Y es que la EPA confirma que cada año se incorporan a nuestro mercado laboral más de 10.000 personas.

 

Mucho hay que hacer, y no de forma improvisada ni propagandística para superar nuestra actual situación económica y, especialmente, su expresión más dramática: el elevado desempleo. Los datos del paro registrado, publicados hace unos días por el Servicio Público de Empleo, confirman el oscuro panorama en que se mueve el mercado laboral canario, donde no son previsibles signos de recuperación hasta que no exista un crecimiento sostenido de la economía y una recuperación de la demanda.

 

En 2012, Canarias registró 19.346 parados más que el año anterior; y fue ligeramente mayor, 20.057, la disminución de afiliados a la Seguridad Social. Un balance aún peor que en 2011, donde, a pesar de que el PIB canario creció el 1,7%, aumentó en 10.949 el número de parados registrados y se perdieron 10.542 afiliados a la Seguridad Social.

 

Destrucción de empleo

La sangrante realidad es que tanto la EPA como los indicadores del paro registrado y de afiliaciones a la Seguridad Social demuestran que no sólo aumenta el paro sino que se sigue destruyendo empleo neto. Y que, además, el año 2012 fue peor que el 2011 en términos de incremento del paro y de pérdida de empleos existentes.

 

Esta realidad no se modifica con anuncios, por espectaculares que sean. No habrá cambios mientras no se produzca una auténtica dinamización económica. A la que no ayuda en modo alguno el Presupuesto de la Comunidad Canaria para 2013, en el que el gasto público disminuye, en el marco de las actuales y erróneas políticas de austeridad. Y tampoco colaboran las enormes dificultades para acceder hoy a los créditos.

 

También parece evidente que los buenos registros que sigue teniendo el sector turístico no están contribuyendo a que la renta generada se traslade a una significativa generación de empleo. Por tanto, las perspectivas seguirán siendo bastante negativas.

 

El mercado laboral canario ha perdido 150.000 empleos en los últimos cinco años. Además, del 34% de desempleados actuales más del 40% carece de prestaciones, cifra que se incrementará en los próximos meses dado que en las Islas más de la mitad de los parados son de larga duración.

 

Revertir esta situación es muy complejo, pero resulta imprescindible si queremos una sociedad cohesionada y justa. Superar los actuales y dramáticos niveles de desempleo exige profundos cambios en las actuales políticas. Precisa, la reactivación de la economía con recursos públicos que tiren de la demanda y facilitar el acceso a créditos para posibilitar la inversión privada; procediendo, además, a la diversificación de la economía. Y, asimismo, necesita de un elevado grado de compromiso institucional, económico y social, Por ello, desde Nueva Canarias hemos venido reclamando un acuerdo por Canarias entre las organizaciones sociales, sindicales y políticas, con el fin de aunar estrategias contra la gravedad y prolongada duración de la crisis.

 

Román Rodríguez es diputado en el Parlamento canario y presidente de Nueva Canarias.